Uno de los más grandes maestros del cuarto del primo. El hombre que somete el lenguaje a los maliciosos antojos de su retorcida mente perversa. No importa absolutamente nada, el sanatero intenta explicar algo que permanentemente se le escapa, y se vale, en su vil intento, de cuantos fonemas chistosos y sin sentido encuentre rondando en su cabeza. Por otro lado revela a cada rato con la incontinencia de su malévola risa lo turbio y dañino de su rutina cómica, pero el hombre no se da cuenta porque se encuentra totalmente sanateado... por El Sanatero. Corría la década de los noventa y yo me acuerdo, a cada segundo se herían más los antiguos y devaluados valores morales en una despiadada busqueda de nuevos entretenimientos... y estaba bueno... o no?
sábado, 21 de febrero de 2009
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eejejeje
ResponderEliminarun saludo desde la new york :p
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